miércoles, 8 de marzo de 2017

Reseña de El Palacio de Petko - Lorenzo Silva, Noemí Trujillo

Lo han vuelto a hacer. Noemí Trujillo y Lorenzo Silva lo han vuelto a conseguir.
No se me ocurre mejor manera de comenzar esta reseña de la última novela conjunta de estos dos autores. Las presentaciones sobran: Lorenzo Silva es Premio Planeta 2.012 y Premio Nadal 2.000 por su saga Bevilacqua, y Noemí Trujillo es novelista, poeta y editora de Playa de Ákaba. Sin embargos, ambos autores pueden considerarse nuevos en el mundo de la ciencia ficción. El pasado 1 de marzo se estrenaron en el género con El palacio de Petko, novela de la que hablaré a continuación.
Portada de El palacio de Petko.

La premisa de la que parte la novela es atractiva: en el año 2.215 el mundo tal y como lo conocemos han sido devastado por sucesivas guerras, y el Nuevo Mundo se ha construido gracias a un complicado sistema llamado KB, que controla todas las actividades humanas y que permite introducirse en el pensamiento de las personas. En este marco, que nos recuerda a celebérrimos autores como Orwell o Huxley, se nos presenta al personaje que, a mi parecer, ha sido el más logrado de los tres protagonistas. Lydia-Ludmilla es descrita como una chica que arrastra fuertes traumas y que tiene tendencias depresivas, además de padecer la enfermedad SHP (Síndrome de Huida de Petko). Es introducida dentro de la misión con Ahti-Anne y Cavey esperando que un cambio de aires le ayude a cambiar su perspectiva. Ahti-Anne, por cierto, es la encarnación de la superación personal: tras varios intentos, por fin consigue ser guardiana, y se enfrenta a su primera misión.
En un mundo en el que los viajes en el tiempo al Viejo Mundo es algo habitual, cabe esperar que, si en la actualidad el contacto humano se está resistiendo por culpa de (o gracias a) las redes sociales, la interacción en un mundo futurista se haga de manera digital, mediante avatares que conviven con los humanos. A pesar de no quedar claro el funcionamiento del sistema KB, considero un auténtico acierto que no se termine de explicar, ya que fomenta la imaginación del lector, al que se le da más libertad.
Las tres zonas en las que se divide el mundo de Petko.

La novela fluye bajo los tres puntos de vista antes mentados, algo que enriquece al argumento, al dar diferentes matices dependiendo de la personalidad de cada uno de los tres protagonistas. La trama también es interesante por su vertiente detectivesca en un mundo de ciencia ficción: los avatares de tres hermanas han desaparecido y Ly, Ahti-Anne y Cavey (mano derecha del director del sistema KB) tendrán que investigar el suceso en un mundo en el que, para más complicación, crece cada vez a más velocidad una resistencia al sistema en la sombra. El bagaje de género negro de Lorenzo Silva tenía que notarse en algún lugar, mientras que Noemí demuestra su capacidad a la hora de construir la psicología de los personajes, como ha venido haciendo en novelas como El amor tan temido o Suzanne.
La novela da para la reflexión. Nos han mostrado un mundo completamente distópico, en el que ya no existen los animales y en el que las personas se alimentan de comida sintética, tras construir una sociedad que anteriormente había sido devastada, y en la que leer es una forma de estigma. Es ficción, y sin embargo no deja de ser posible cada una de las posibilidades que nos presentan. En un mundo inestable en su política, con unos recursos que se agotan a marchas forzadas y con una fauna y una flora que desaparece a cada segundo que pasa, los dos autores nos muestran un mundo que podría ser factible de aquí a no mucho tiempo (recordemos, la novela está pensada para el año 2.215). Además, debemos enmarcarla en lo que creo que es su público objetivo: esta novela no busca contentar al fan del género Sci-fi, sino iniciar a jóvenes lectores en el mismo. El tono del discurso está enfocado dentro del género de la literatura juvenil, y así se debe entender. Y si consigue mover conciencias entre los más jóvenes, Noemí Trujillo y Lorenzo Silva podrán darse por satisfechos.
En Petko, los viajes en el tiempo al Viejo Mundo son muy habituales.

El ritmo de la novela es, a mi parecer, el adecuado. Comienza de manera pausada, mostrando todas las piezas con las que van a jugar en el complicado tablero en el que se van a mover, repito, en un género del que no son expertos; pero pronto la acción comienza a tomar velocidad hacia un clímax que te deja con ganas de más. Ese es quizás el mayor problema que le veo a la obra: la historia podría haber dado para muchas más páginas. Pero, por otro lado, me gusta pensar que esta duración implica una puerta abierta a una continuación o a una nueva ambientación en Petko.
En definitiva, creo que el libro tiene mucho que ofrecer. En primer lugar, una nueva novela de dos autores que ya nos regalaron Nada sucio el año pasado, en un registro completamente distinto, lo que habla de la versatilidad que poseen. Por otro lado, la ambientación en un mundo que, a pesar de ser futurista, es plausible. Además, nos muestra una psicología en los personajes muy real y que hace que empatices con los problemas y con la mochila que arrastran. Y,  cómo no, nos presentan una puerta para acercarnos a la Ciencia Ficción. La novela puede que no le guste a todo el mundo, pero tampoco lo pretende. Sólo plasma una historia meditada y bien construida, y que deja con muchas ganas de saber más sobre Petko.

martes, 7 de marzo de 2017

Contra la inercia

Bienvenidos al blog Contra la inercia. Mi nombre es Rubén Almarza, y seré el administrador y gestor de este blog personal. En él, podréis tener acceso a muchos de mis escritos en el ámbito de la divulgación histórica, así como mi actividad dentro del mundo literario. El motivo esencial para crear este espacio es, ni más ni menos, tener reunida en un solo espacio toda mi actividad divulgativa y literaria, aunque no será lo único.

La principal actividad que llevaré a cabo en este blog será la de crear reseñas. El mundo de la valoración crítica de obras me atrae y considero que se hace poco énfasis en él, ya que en ocasiones puede llegar a invitar a una reflexión más profunda que la propia obra analizada. 

Por último, en una infinita menor medida, habrá un espacio dedicado a miscelánea, donde reflexionaré sobre temas que me preocupen o que me parezcan interesantes. 

Sin más, espero que os animéis a seguir este espacio de divulgación de cultura. Un saludo.